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Primer Misterio: La Inmaculada Concepción

Dios Padre nuestro, entre todas tus criaturas, has hecho florecer a María, la criatura perfecta, «la Inmaculada Concepción». Aquí, en Lourdes, ella pronunció este nombre y Bernadette lo repitió.

La Inmaculada Concepción es un grito de esperanza: el mal, el pecado y la muerte ya no son los vencedores. ¡María, signo precursor, aurora de la salvación!

Nuestra Señora de Lourdes, refugio nuestro, te rogamos.
Padre Nuestro; 10 Avemarías; Gloria.
¡Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos!


Este primer misterio nos sumerge en el corazón mismo del mensaje de Lourdes. «Yo soy la Inmaculada Concepción»: es con estas palabras que la Señora se reveló a Bernadette.

Todo sobre el Primer Misterio

¿Cuándo rezar este misterio?

Idealmente meditado al comienzo del rosario de Lourdes, o específicamente los días dedicados a los misterios Gozosos (lunes y sábado).

¿Qué interpretación dar a la Inmaculada Concepción?

No es solo un dogma, es la afirmación de que la belleza y la pureza son más fuertes que el mal. Es el alba de la salvación que se levanta en la Gruta.

¿A quién se dirige este misterio?

A aquellos que se sienten aplastados por el pecado o el mal, y que buscan un refugio puro y luminoso para renovar su esperanza.