Os escojo hoy,
¡oh, María!,
en presencia de toda la corte celestial,
por Madre y Reina mía.
Os entrego y consagro,
en toda sumisión y amor,
mi cuerpo y mi alma,
mis bienes interiores y exteriores,
y aun el valor de todas mis buenas acciones
pasadas, presentes y futuras,
dejándoos entero y pleno derecho
de disponer de mí
y de todo lo que me pertenece,
sin excepción alguna,
a vuestro beneplácito,
a la mayor gloria de Dios,
en el tiempo y en la eternidad.
Amén.
La espiritualidad de Lourdes está íntimamente ligada a la consagración total a María. Este texto clásico de San Luis María Grignion de Montfort es a menudo recitado por los peregrinos para sellar su alianza con la Virgen.
Todo sobre la Consagración a María
¿Cuándo orar este acto de consagración?
A menudo por la mañana para ofrecer su jornada, o durante una fecha mariana importante después de una preparación espiritual. Es un compromiso solemne.
¿Qué interpretación hacer de este texto?
Es la lógica del «Todo a Jesús por María». Al entregarse enteramente a la Virgen, nos aseguramos de que nuestras acciones serán purificadas y presentadas a Dios por las manos más puras.
¿A quién se dirige esta oración?
A los cristianos que desean vivir una vida espiritual profunda y radical en alianza con la Virgen María, según la espiritualidad montfortiana.
