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Gran Novena a la Inmaculada Concepción

En estos tiempos turbulentos, en los que muchos de nuestros contemporáneos miran el futuro con ansiedad, pedimos al Señor que, por intercesión de Nuestra Señora de Lourdes, renueve en nosotros la confianza, la esperanza y la paz del corazón.

María, porque eres la sonrisa de Dios, el reflejo de la luz de Cristo, la morada del Espíritu Santo, porque elegiste a Bernadette en su miseria, porque eres la estrella de la mañana, la puerta del cielo y la primera criatura resucitada, te rogamos y te confiamos nuestras vidas en un momento en que tantos hombres y mujeres temen por su salud.

Asiste a los enfermos y al personal sanitario, acoge a los que han muerto y sé el consuelo de las familias.


En estos tiempos inciertos, volverse hacia la Inmaculada Concepción es un poderoso acto de fe. Esta Gran Novena, recitada en el Santuario de Lourdes, nos invita a depositar nuestras preocupaciones a los pies de la Gruta.

Todo sobre la Gran Novena

¿Cuándo rezar la Gran Novena a la Inmaculada?

Esta oración está especialmente recomendada en tiempos de crisis sanitaria o personal, pero también tradicionalmente del 30 de noviembre al 8 de diciembre (Fiesta de la Inmaculada Concepción) o del 3 al 11 de febrero (Fiesta de Ntra. Sra. de Lourdes).

¿Qué interpretación dar a esta oración?

Es una oración de «combate espiritual» suave: opone al miedo y a la enfermedad la figura luminosa de María, «sonrisa de Dios». Afirma que el mal no tendrá la última palabra.

¿A quién se dirige esta novena?

Se dirige a todos los que están inquietos por el futuro, a los enfermos, a los cuidadores y a las familias en duelo que buscan el consuelo maternal de la Virgen.