San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio.
Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica.
Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial,
con el poder que Dios te ha conferido,
arroja al infierno a Satanás,
y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo
para la perdición de las almas.
Amén.
A menudo recitada al final del rosario, la oración a San Miguel Arcángel es una invocación de protección contra el mal. En Lourdes, lugar de combate espiritual y de conversión, cobra todo su sentido.
Todo sobre la Oración a San Miguel
¿Cuándo rezar a San Miguel?
Después de la misa o del rosario, y en momentos de tentación u opresión espiritual.
¿Qué interpretación dar a este exorcismo menor?
Pedimos al jefe de los ejércitos celestiales que nos defienda. No es magia, sino el reconocimiento de que la lucha contra el mal nos supera y requiere la ayuda de Dios.
¿A quién se dirige esta oración?
A todos los cristianos comprometidos en el combate espiritual y a aquellos que quieren proteger su hogar y su alma de influencias nefastas.