El Santuario de Lourdes, lugar de peregrinación ineludible, alberga un símbolo fuerte de la devoción mariana: la estatua de la Virgen Coronada. Situada delante de la basílica, esta obra de arte es un homenaje a la Virgen María, madre de Jesucristo, y representa un punto de referencia para los millones de peregrinos que visitan el santuario cada año.
Contexto histórico de la estatua de la Virgen Coronada
La estatua de la Virgen Coronada fue inaugurada el 8 de septiembre de 1876, en presencia de numerosos fieles venidos de toda Francia. Fue realizada por el escultor Joseph-Hugues Fabisch, que quiso representar a la Virgen María en oración, con los brazos abiertos, como una invitación a la comunión con Dios.
La coronación de la Virgen
La coronación de la Virgen, que da su nombre a la estatua, es un acontecimiento importante en la historia del catolicismo. Simboliza la glorificación de María, elevada al rango de Reina del Cielo después de su muerte. Esta coronación está representada por una corona de estrellas, colocada sobre la cabeza de la estatua.
Arquitectura y ubicación de la estatua
La estatua de la Virgen Coronada, de una altura de 2,50 metros, está realizada en bronce. Está colocada sobre un pedestal de mármol blanco, delante de la basílica de la Inmaculada Concepción, en el mismo lugar donde Bernadette Soubirous habría tenido las apariciones de la Virgen María.
La basílica de la Inmaculada Concepción
La basílica de la Inmaculada Concepción, también llamada basílica superior, se alza sobre la gruta de Massabielle donde Bernadette Soubirous vio a la Virgen María. Este majestuoso edificio de estilo neogótico, inaugurado en 1871, es uno de los lugares más emblemáticos del santuario de Lourdes.
Significado espiritual de la estatua
La estatua de la Virgen Coronada es un símbolo fuerte de la devoción mariana. Recuerda el mensaje de la Virgen María a Bernadette Soubirous: «Yo soy la Inmaculada Concepción». Para los peregrinos, es un recordatorio constante de la presencia y del amor de María.
Un lugar de oración y de serenidad
La estatua de la Virgen Coronada es un lugar de oración para los peregrinos. Cada día, miles de personas vienen a recogerse delante de ella, para rezar, meditar o simplemente encontrar un momento de serenidad. La estatua, con su postura acogedora y su rostro sereno, aporta consuelo y esperanza a todos aquellos que la contemplan.

