Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva;
a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;
y después de este destierro muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
El Salve Regina es una de las cuatro antífonas marianas mayores. En Lourdes, a menudo cierra las celebraciones solemnes y las procesiones de las antorchas.
Todo lo que necesita saber sobre el Salve Regina
¿Cuándo rezar el Salve Regina?
Tradicionalmente por la noche, al final del rosario o de las completas, y particularmente en momentos de angustia o de duelo.
¿Qué interpretación darle a esta antífona?
Es un grito de esperanza desde «este valle de lágrimas» (la tierra, la prueba). Reconocemos a María como nuestra Abogada y nuestra Reina de la Misericordia.
¿A quién va dirigida esta oración?
A los «hijos desterrados de Eva», es decir, a todos aquellos que sienten el peso de la existencia y buscan la luz del Cielo.
