Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a tu protección,
implorando tu asistencia y reclamando tu socorro,
haya sido abandonado de ti.
Animado yo de igual confianza,
a ti acudo, ¡oh Virgen Madre de las vírgenes!,
y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer ante ti.
¡Oh Madre del Verbo!,
no desprecies mis súplicas,
antes bien, inclina a ellas tus oídos y dígnate atenderlas favorablemente.
Amén.
Atribuida a San Bernardo, esta oración expresa una confianza absoluta en la misericordia de la Virgen. «Que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección… haya sido abandonado de ti».
Todo lo que necesita saber sobre el Acuérdate
¿Cuándo rezar el Acordaos?
En casos desesperados, situaciones de emergencia o cuando uno se siente abandonado por todos.
¿Qué interpretación se debe hacer de esta oración?
Es una llamada a la «jurisprudencia» de la misericordia: puesto que María nunca ha abandonado a nadie, no puede empezar hoy con nosotros. Es la audacia de la fe.
¿A quién se dirige esta oración?
A los que están al final de la cuerda, a los pecadores desesperados y a todos los que necesitan una intervención rápida del Cielo.
