Acordaos, oh piadosísima Virgen María,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a vuestra protección,
implorando vuestro socorro y reclamando vuestra ayuda,
haya sido desamparado de Vos.
Animado por esta confianza,
a Vos acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes,
y gimiendo bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana.
Oh Madre de Dios,
no desechéis mis súplicas,
antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente.
Amén.
Atribuida a San Bernardo, esta oración expresa una confianza absoluta en la misericordia de la Virgen. «Jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección… fuese abandonado».
Todo sobre el Acordaos
¿Cuándo rezar el Memorare?
En casos desesperados, situaciones de emergencia o cuando uno se siente abandonado por todos.
¿Qué interpretación dar a esta oración?
Es una apelación a la «jurisprudencia» de la misericordia: puesto que María nunca ha abandonado a nadie, no puede empezar hoy con nosotros. Es la audacia de la fe.
¿A quién se dirige esta oración?
A aquellos que están al límite, a los pecadores desesperados y a todos los que necesitan una intervención rápida del Cielo.