María, Nuestra Señora de Lourdes,
Tú que apareciste en la oquedad de la roca de Massabielle
A Bernadette, pequeña y sencilla pastora de Bigorre,
Tú le has aportado la luz radiante de tu sonrisa,
El dulce y radiante resplandor de tu presencia.
Tú has tejido con ella a lo largo de los días una relación
Donde la mirabas como una persona habla a una persona.
Aquí estamos ante ti, pobres nosotros también, y te rogamos humildemente.
Da a aquellos que dudan el descubrir la alegría de la confianza,
Da a aquellos que desesperan el gustar tu discreta presencia.
María, Nuestra Señora de Lourdes,
Tú que has revelado a Bernadette tu nombre
Diciendo simplemente «Yo soy la Inmaculada Concepción».
Haznos descubrir la alegría del perdón sin cesar ofrecido,
Pon en nosotros el deseo de la inocencia recobrada y de la santidad gozosa.
Ven en ayuda de los pecadores cegados.
Tú has dado a luz al Salvador del mundo,
Mira con ternura nuestro mundo espléndido y dramático.
Abre en nosotros los caminos de la esperanza,
Guíanos hacia Aquel que es la Fuente viva,
Jesús, tu Hijo, que nos enseña a decir Padre Nuestro…